Método


“Ha llegado a ser literalmente inpensable hacer cualquier trabajo en cualquier campo interesante desde las premisas del individualismo y con metodología individualista.” Donna Haraway[1]



Primera parte. Introducción a la teoría


Los primeros días de cada laboratorio se dedican a la presentación de las nociones teóricas sobre los bienes comunes que refleja en gran medida la escuela anglosajona, a partir de Elinor Ostrom y la escuela italiana de pensamiento y sobre todo el análisis de Hardt y Negri en su libro “Commonweatlh: el proyecto de una revolución del común”. Con el objetivo de ayudar a los participantes a que se familiaricen con el concepto, se ofrecen y discuten diferentes definiciones con el fin de entender la importancia actual de los bines comunes en la condición del capitalismo post-fordista. Se examina en particular, cómo el concepto ha pasado de los bienes comunes naturales y culturales que se heredan y salvaguardan de generación en generación, a los nuevos bienes comunes artificiales que son producidos y compartidos por la mayoría. Se concuerda que una cartografía de los bienes comunes contemporánea tiene que referirse no sólo a la tierra y el aire o el lenguaje y la memoria de los habitantes, sino también a los conocimientos, información, códigos compartidos y las relaciones sociales que se encuentran en un modo constante de devenir y transformación.

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La decisión de centrarse en la dimensión urbana parece importante ya que la metrópolis, según Hardt y Negri, es “la fuente de lo común y el recipiente en el que fluye”. Es el entorno en el que la mayoría de las actividades productivas y sociales de la multitud tienen lugar, donde se suceden los encuentros, y se expresan el antagonismo y la rebelión. En las palabras de Negri y Hardt “la metrópolis es a la multitud lo que la fábrica era la clase obrera industrial … En la era de la producción biopolítica de la metrópoli cada vez cumpla este rol como el cuerpo inorgánico de la multitud “. En esta primera parte del taller se construyen las bases sobre las que se plantean los debates posteriores.




Segunda parte. Parametrización y Cartografía


La segunda parte es la más intelectualmente desafiante, provocando discusiones y conflictos creativos. Las opiniones y preocupaciones se formulan y evaluan a través de un proceso colectivo con el fin de proceder a los estudios de caso de la tercera parte del laboratorio. Los participantes son invitados a proponer ejemplos de bienes comunes que identifiquen en su ciudad. Estos ejemplos pueden ser bienes comunes naturales o artificiales, o cualquier esfuerzo colectivo que ellos consideran como sistemático para mantener o crear un común en el entorno urbano. Trabajando en grupos, los participantes son invitados a presentar una serie de casos de bienes comunes y localizarlos en el mapa.

A partir del método propuesto, los bienes comunes se clasificación en cuatro categorías: bienes comunes naturales, culturales, espacios público y digitales. A continucación se crea un mapa con el fin de mantener todas las ideas en una misma pantalla: un mapa de investigación que funciona como un recurso y una base de datos de bienes comunes y un mapa de visualización que alberga los estudios de caso creados por los participantes, que se describe más adelante.


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http://meipi.org/mappingthecommons.map.php





Descripciones, enlaces y fotos se suben al mapa para todos los bienes comunes propuestos. El valor de este proyecto es poner en marcha el pensamiento colectivo sobre el concepto de bien común y presentar la variedad de acciones que se pueden encontrar en una metrópolis en relación con esta noción, a pesar de las controversias que pueden aparecer en relación a con algunas definiciones/casos. Con el fin de centrarse en determinados ejemplos y analizarlos en profundidad, se propone un sistema de parametrización, una metadata a través de la cual definir com detalle cada bien común urbano.

Se propone un conjunto completo de casi 30 parámetros incluyendo aspectos tales como la ubicación, la fecha de creación, la riqueza / renta / beneficios generados, la escala, la comunidad / o red detrás, el número aproximado de participantes, las herramientas socio- técnicos envueltas, los gastos de mantenimiento, los procesos de toma de decisiones, el nivel de conflicto, las relaciones con los ambitos públicos / privados, el acceso (abierto a todos, restringido a una comunidad cerrada), la escala (micro-locales, barrio, ciudad, región).

Si hay restricciones de tiempo esta larga lista se puede reducir a cuatro parámetros básicos: nombre, actores, proceso y conflicto. “Nombre” define el común discutido, “Actor” la comunidad que gestiona ese común, “Proceso”, el camino a través del cual el bien común se gestiona (“commoning”) y “Conflicto” define la forma en que se ve amenazado el bien común. Con esta parametrización, se prepara el terreno -un data set de bienes comunes- para la comparación y evaluación de las ideas.

Esta segunda parte es el núcleo del proyecto, donde fructíferos debates y discusiones creativas se llevan a cabo sobre la definición y características de los bienes comunes urbanos. En cada ciudad donde el laboratorio tiene lugar surgen cuestiones específcas y el clima socio-político puede afectar algunas de las decisiones del equipo.




Tercera parte. Creación de videos documentales cortos


La segunda parte del taller se concluye con la selección de una serie de estudios de caso que se desarrollan en vídeo cortos documentales. En esta tercera parte, se invita a los participantes a trabajar en equipo, a compartir funciones -como la grabación y edición- y a centrarse en la producción de los videos.

Con el fin de mantener una uniformidad estilística se utiliza unos títulos de créditos que incluyen los cuatro parámetros báscios definidos de antemano. La forma y el estilo de los videos puede variar enormemente. Algunos videos pueden seguir un estilo documental basado en filmaciones de protestas y entrevistas a personas, otros pueden tener un enfoque más abstracto o subjetivo, otros un estilo “infográfico”, mientras que otros pueden ser remezclas de material que se encuentra en Internet.





Durante la creación de los videos la teoría se pone a prueba. Las ideas discutidas tienen que quedar claras con el fin de dirigir los videos y evitar lagunas y errores que son siempre mucho más fáciles de detectar en una pieza audiovisual El objetivo de los videos es doble: en el plano interno utilizarlas como una herramienta filosófica para describir y analizar los bienes comunes y en el nivel público como una manera de mostrar – incluso de forma selectiva y fragmentada- la variedad de acciones que suceden en una ciudad en relación con su riqueza común. La tercera parte se termina con la publicación de los vídeos en una mapa online y, preferentemente, en una video-instalación física.




Notas:
[1] Donna Haraway, “Anthropocene, Capitalocene, Chthulucene: Staying with the Trouble”, 5/9/14, 2014.